Los alumnos del I.E.S Universidad laboral Enrique Pastor Nogueira y Sergio Pérez Villar matriculados en el Ciclo Formativo de Grado Superior de Mecatrónica Industrial han ganado el primer premio en competición del Campeonato de MECATRÓNICA DE CASTILLA Y LEÓN. Estos alumnos han sido preparados por su tutor Julio Miñambres.
Desde el Equipo Directivo les damos nuestra más sincera enhorabuena y les deseamos mucha suerte para el próximo Campeonato Nacional.
La medallas de los ganadores del Campeonato Regional de Mecatrónica de Formación Profesional, disputado en el pabellón polideportivo del IES Universidad Laboral, han quedado de la siguiente manera:
· Oro: Zamora, IES Universidad Laboral, Sergio Pérez Villar, Enrique Pastor Nogueira.
· Plata: Salamanca, CIFP Rodríguez Fabrés, Jorge Hernandez García, Javier Gazapo García.
· Bronce: Valladolid, IES La Merced, Héctor Camarero Hernando, Mario Puertas López.
Los expertos en mecatrónica se dan cita en Zamora
Zamora acoge el Campeonato Regional de Mecatrónica
En la industria hay mucha demanda de técnicos en Mecatrónica.
Enrique Pastor, Sergio Pérez Villar y Julio Miñambres, campeones del Regional de Mecatrónica
El IES Universidad Laboral alberga el Campeonato Regional de Mecatrónica
ignifugacion de naves industriales
Encontrar en Zerain un local que ya funcionó como bar puede parecer una ventaja evidente. Ya existe una barra, quizá permanecen parte de las instalaciones de cocina, hay zonas pensadas para atender al público y, en algunos casos, incluso se conserva la infraestructura de extracción. Pero haber sido un bar no significa que el establecimiento pueda reabrir automáticamente como si el tiempo se hubiera detenido.
Antes de alquilar, comprar o comenzar una reforma debemos comprobar qué actividad se desarrollaba anteriormente, qué documentación existe, cuál es la situación actual del inmueble y qué negocio queremos poner en marcha. La diferencia entre una reapertura sencilla y una reforma costosa puede encontrarse precisamente en esas comprobaciones previas.
Además, si queremos recuperar el establecimiento incorporando una cocina profesional de hostelería, tendremos que analizar mucho más que la barra o la decoración. Extracción, ventilación, electricidad, protección contra incendios, distribución, superficies de trabajo y equipamiento forman un único proyecto. En este punto, una campana extractora industrial puede ser una pieza esencial, pero solo si sus características son compatibles con la cocina que realmente vamos a instalar.
Esta es probablemente la primera pregunta que debemos resolver y también una de las que más confusiones genera. No debemos considerar que una antigua licencia permanece automáticamente vigente por el simple hecho de que el local hubiera funcionado durante años como establecimiento hostelero.
Lo importante es conocer la situación administrativa concreta del inmueble y de la actividad. Debemos comprobar qué actividad estaba autorizada, bajo qué condiciones, cuándo cesó y qué cambios se han producido desde entonces. También debemos determinar si nuestra futura actividad coincide realmente con la anterior.
No es lo mismo recuperar un pequeño bar que funcionaba con unas determinadas características que transformar aquel establecimiento en un bar-restaurante con cocina completa, mayor potencia instalada, nuevos equipos de cocción o una distribución diferente.
Por eso, antes de interpretar una antigua autorización como una garantía, conviene reunir los antecedentes disponibles y contrastarlos con el proyecto que pretendemos desarrollar.
El primer paso consiste en reconstruir, documentalmente, la historia del local. Debemos localizar toda la información disponible sobre la actividad anterior, obras realizadas, distribución, instalaciones y condiciones de funcionamiento.
Entre la documentación que puede resultar especialmente útil encontramos planos del establecimiento, antecedentes de obras, documentación técnica, información sobre instalaciones, datos relativos a electricidad, ventilación, extracción, climatización y protección contra incendios. También debemos comprobar si el estado actual coincide con aquello que aparece en los documentos antiguos.
Esta comparación puede revelar diferencias importantes. Un tabique pudo desaparecer, una cocina pudo cambiar de ubicación, un aseo pudo reformarse, los conductos de extracción pudieron modificarse o determinadas instalaciones pudieron quedar fuera de servicio.
La documentación histórica sirve como antecedente, pero no debe convertirse en una excusa para ignorar el estado actual. El establecimiento que vamos a abrir debe responder a las condiciones técnicas y administrativas que correspondan a la actividad que realmente pretendemos desarrollar.
La naturaleza de la nueva actividad condiciona buena parte de la intervención. Si recuperamos prácticamente el mismo concepto de negocio que existía anteriormente, algunas instalaciones pueden resultar aprovechables. Si introducimos una cocina profesional, el escenario cambia.
Una cocina destinada a preparar alimentos de forma intensiva requiere estudiar extracción de humos, ventilación, potencia eléctrica, suministro de gas cuando proceda, evacuación, superficies de trabajo, almacenamiento, limpieza y seguridad contra incendios. El proyecto debe plantearse antes de comprar equipamiento para evitar que las máquinas terminen condicionando una distribución que no funciona.
Cuando existe una cocina antigua también debemos comprobar qué equipos tenía y cuáles queremos instalar ahora. Una cocina que anteriormente utilizaba pocos elementos de cocción puede necesitar una infraestructura completamente diferente si incorporamos freidoras, planchas, fogones, hornos u otros equipos profesionales.
En determinados diseños, la protección específica de la zona de cocción también puede requerir una solución de extincion automática cocinas. No debemos decidir este aspecto al final de la obra: la seguridad debe integrarse en la concepción global de la cocina.
En algunos casos sí puede ser posible aprovechar una parte importante de lo existente, pero debemos evitar conclusiones antes de realizar la inspección correspondiente. La antigüedad del establecimiento no determina por sí sola el alcance de la reforma.
Hay locales que conservan una distribución funcional, instalaciones en buen estado y equipamiento compatible con el nuevo negocio. Otros mantienen únicamente una apariencia de establecimiento hostelero: una barra, algunos muebles y una cocina que ya no responde a las necesidades actuales.
Para profundizar en los aspectos administrativos y técnicos que debemos valorar en este supuesto puede consultarse ¿Se puede reabrir un antiguo bar en Zerain? Licencias, documentación y condiciones del local, especialmente cuando necesitamos determinar qué trámites corresponden al inmueble y a la actividad que vamos a implantar.
En una reapertura hostelera existe una tendencia comprensible a concentrar el presupuesto en aquello que ve el cliente: fachada, barra, iluminación, mesas, sillas o decoración. Sin embargo, la importancia real del mobiliario de hostelería de acero inoxidable para las cocinas profesionales de hostelería en la actualidad está precisamente en aquello que sucede detrás del área de atención al público.
El mobiliario profesional de acero inoxidable no constituye un elemento ornamental. Las mesas de trabajo, fregaderos, estanterías, muebles de almacenamiento y superficies auxiliares deben soportar un uso intensivo, facilitar la limpieza y permitir que el personal trabaje con recorridos razonables.
Una cocina antigua puede tener metros suficientes y, aun así, funcionar mal. Si las superficies de preparación están mal situadas, el almacenamiento obliga a desplazamientos constantes o la zona de lavado interfiere con la preparación de alimentos, el problema no se resuelve simplemente añadiendo más maquinaria.
Por eso debemos diseñar el mobiliario junto al resto de la cocina. Las dimensiones de las mesas, la posición de los fregaderos, la altura de trabajo, las estanterías y los muebles inferiores deben guardar relación con los equipos que vamos a instalar y con los recorridos habituales del personal.
Una campana existente puede representar un ahorro importante, pero no debemos asumir que está preparada para cualquier cocina. Hay que estudiar su estado, dimensiones, capacidad, recorrido de los conductos, evacuación y compatibilidad con los equipos que vamos a instalar.
La cuestión es especialmente relevante cuando el antiguo bar tenía una cocina pequeña y nosotros pretendemos crear una zona de producción mucho más intensa. El volumen de humos y vapores puede cambiar considerablemente al incorporar más equipos de cocción.
También debemos revisar el estado de conservación de los conductos. Una instalación que lleva años sin utilizarse merece una comprobación antes de integrarla en un nuevo proyecto. Lo que parece un elemento aprovechable puede necesitar una adaptación o sustitución.
La distribución existente debe analizarse desde el funcionamiento del futuro negocio, no desde la comodidad de conservar lo que ya está construido. Una barra situada correctamente para el antiguo establecimiento puede resultar poco adecuada para nuestro modelo de servicio.
Debemos estudiar la relación entre zona de clientes, barra, cocina, almacén, aseos y recorridos internos. También conviene prever dónde entrarán las mercancías, dónde se almacenarán y cómo se moverá el personal durante los momentos de mayor actividad.
En una cocina profesional, cada metro cuenta. El mobiliario de acero inoxidable puede ayudarnos a aprovechar espacios de trabajo y almacenamiento sin introducir soluciones difíciles de limpiar o poco adecuadas para un uso intensivo. La planificación debe buscar funcionalidad antes que acumulación de elementos.
Encontrar extintores, señalización o algún sistema antiguo de protección contra incendios no significa que el establecimiento esté preparado para volver a funcionar. Debemos revisar los medios existentes y comprobar que corresponden a la actividad y a las condiciones actuales del local.
La cocina requiere una atención específica por la concentración de fuentes de calor, equipos eléctricos, superficies calientes, aceites y grasas. La protección contra incendios debe contemplarse desde la fase de diseño, especialmente cuando la reapertura implica modificar sustancialmente la cocina.
También debemos evitar instalar equipos de protección de forma aislada. Su ubicación, accesibilidad y relación con la distribución general del establecimiento forman parte de una estrategia de seguridad que debe estudiarse conjuntamente con el resto del proyecto.
Los años de inactividad justifican una revisión especialmente cuidadosa. Las instalaciones pueden haber sufrido deterioro, determinados equipos pueden haber quedado inutilizados y la distribución puede haber cambiado respecto de la documentación disponible.
También debemos comprobar si durante el periodo de cierre se realizaron obras o modificaciones que no quedaron reflejadas en los antecedentes que tenemos inicialmente. Una afirmación como «este local siempre ha sido un bar» aporta información histórica, pero no sustituye una comprobación técnica y administrativa.
Cuanto más tiempo haya permanecido cerrado, mayor sentido tiene realizar las comprobaciones antes de comprometer una inversión. El objetivo es conocer el coste real de ponerlo en funcionamiento, no descubrirlo después de firmar el alquiler.
Es el escenario potencialmente más sencillo. Podemos encontrar una distribución aprovechable, instalaciones relativamente recientes y equipamiento compatible. Aun así, debemos comprobar el estado actual y determinar si el nuevo proyecto introduce cambios.
En este caso debemos elevar el nivel de revisión. Instalaciones, documentación, equipamiento y distribución pueden haber quedado desactualizados. La inversión necesaria puede ser considerablemente superior a la que sugiere el aspecto inicial del local.
Es el escenario que exige una planificación más completa. La incorporación de una cocina profesional puede modificar las necesidades de extracción, ventilación, electricidad, almacenamiento, mobiliario, distribución y protección contra incendios. Aquí debemos estudiar el local prácticamente desde cero, aprovechando únicamente aquello que realmente sea compatible.
El orden de las decisiones puede marcar una diferencia económica considerable. Primero debemos conocer la situación administrativa del establecimiento y recopilar los antecedentes disponibles. Después debemos comprobar físicamente el inmueble y definir con precisión la actividad que vamos a desarrollar.
Una vez definido el negocio, podemos comparar las instalaciones existentes con las necesidades reales: cocina, extracción, ventilación, electricidad, mobiliario profesional, almacenamiento, aseos y protección contra incendios.
Solo entonces tendremos una base razonable para calcular la reforma. Este procedimiento permite distinguir entre un local que necesita pequeñas adaptaciones y otro que únicamente conserva la apariencia de haber sido un establecimiento hostelero.
La respuesta puede ser afirmativa, pero no debemos tomarla únicamente porque el inmueble ya tuviera actividad hostelera. La verdadera oportunidad está en comprobar cuánto de lo existente puede aprovecharse de forma segura, funcional y compatible con el nuevo negocio.
Una antigua barra puede ahorrar dinero. Una cocina existente puede ahorrar parte de la obra. Una instalación de extracción correctamente dimensionada puede facilitar el proyecto. Pero cualquiera de estos elementos puede dejar de ser una ventaja si su estado, capacidad o configuración no se corresponde con las necesidades actuales.
La cocina profesional merece una atención especial. Una buena distribución, acompañada de mobiliario de hostelería de acero inoxidable resistente, higiénico y correctamente dimensionado, permite convertir los metros disponibles en una zona de trabajo eficaz. No se trata simplemente de llenar el local de mesas, fregaderos y estanterías, sino de organizar cada elemento alrededor de la actividad que realmente vamos a desarrollar.
Reabrir un antiguo bar en Zerain puede ser una oportunidad interesante cuando conocemos exactamente qué estamos comprando o alquilando. La actividad anterior nos proporciona antecedentes, pero no elimina la necesidad de comprobar la situación administrativa, técnica y física del establecimiento.
Debemos saber qué documentación existe, qué actividad se desarrollaba, cuánto tiempo lleva cerrado, qué modificaciones ha sufrido el inmueble y qué características tendrá nuestro nuevo negocio. Si además incorporamos una cocina profesional, la extracción, ventilación, equipamiento, mobiliario de acero inoxidable y protección contra incendios deben estudiarse como partes de un mismo proyecto.
La pregunta decisiva, por tanto, no es únicamente si se puede reabrir un antiguo bar en Zerain. La cuestión realmente útil es saber en qué condiciones puede reabrirse, qué debemos adaptar y cuánto costará hacerlo correctamente antes de comprometernos con el local.
Comprobarlo antes de firmar permite tomar una decisión basada en datos y no en apariencias. Y en hostelería, donde una reforma mal calculada puede consumir rápidamente el presupuesto inicial, conocer esas condiciones desde el principio puede ser la diferencia entre recuperar un antiguo bar y convertirlo en un proyecto mucho más caro de lo previsto.